¿Recuerdas la escena del hijo prodigo? Lucas 15:11-24.
Debilitado ante la cantera de estiércol intentando convencer a los puercos que le permitieran comer de su inmundicia. Ante tanta miseria, después de haber caído tan bajo, piensa para sí: en la casa de mi padre hay abundancia de pan. Volveré y le pediré que me acepte como a uno de sus jornaleros.
Finalmente decide emprender su regreso y el Padre bueno lo espera, y al verle venir corre a su encuentro. Le sostiene entre sus brazos y con un beso de bienvenida calla su boca, ofreciendo su perdón aun antes de que el hijo lo pidiera.
Así es el amor de nuestro amante Padre Celestial, quien sale al camino, esperando el día en que decidamos volver a casa.





