Pensando cuál sería un buen regalo para mi niña hoy en sus 4 años, encontré que los presentes que podemos pagar con las tarjetas y el efectivo no son suficientes, finalmente perderán brillo, importancia y valor.
Después de todo entiendo que hoy, ella y yo, tenemos algo que muchos no tienen y cuyo valor sobrepasa todo el dinero del mundo. Imposible de comprar y de pagar.
La miro en su fiesta con su vestido de colores y zapaticos brillantes, corriendo de un lado a otro, disfrutando de cada paquete que ponen en sus brazos, y me digo a mi misma: -Quizás no lo tenga todo pero estoy segura, hoy más que nunca, que tiene el Regalo más grande. Y le doy gracias a Dios con todo mi corazón por ello.





