Recibí la invitación se trataba de una reunión familiar. Buena comida, excelente compañía, postre, café, vino... todo rico, cuidadosamente preparado con la intención de agradarnos. Pero lo que mas me llamó la atención, es que siendo una reunión tan privada tan familiar, separaron los puestos. Reservaron los lugares con nuestros nombres, ubicados de manera estratégica, padres con hijos...